La lesión que presentó Guillermo Coria por la que fue operado en el hombro en 2004, obedece a una de las mas comunes lesiones que ocurren en deportes donde participa el miembro superior.
Es sabido que los deportistas del hemisferio norte practican deportes utilizando mayormente sus manos, básquet, handball, béisbol, voleibol, son algunos ejemplos de deportes donde el arrojar algo es lo principal siendo las piernas un mero complemento.
Al contrario, del lado sur del continente, las manos en
nuestro fútbol, son apéndices inservibles y que su solo uso es penalizado..jpg)
La lesión de S.L.A.P. cuyos términos quieren decir: S (superior), L (labrum), A( anterior), P (posterior), es la zona donde la cabeza humeral asienta en el omoplato de acuerdo a la figura 1 que mas abajo les muestro.
Este tipo de articulación no sostiene un peso, como si lo es la articulación de la cadera o de la rodilla, sino que se apoya en una cavidad que le brinda apoyo pero no es desgastada por el peso, y se encuentra virtualmente colgada como están los brazos al lado del cuerpo.
A manera de sopapa o vacío y a través de ligamentos se sostiene el brazo en esa cavidad, es por eso que la articulación del hombro se mueve para todas partes y es libre en cualquier movimiento.
Cuando el tendón del músculo bíceps tironea para abajo con fuerza la sopapa o vacío producido se puede romper y esta estructura que rodea la cabeza del húmero se desestabiliza como así también a toda la articulación.
Es cuando decimos, se me salió el hombro del lugar, o también siento dolor cuando llevo la raqueta hacia arriba y aun peor cuando golpeo la pelota arriba en el saque.
Esta lesión tiene varios grados de acuerdo a la gravedad de la misma, siendo el primer grado tan invalidante como el último, la restitución de la articulación es vital para que el mecanismo siga su funcionamiento.
La técnica quirúrgica es por artroscopia que desde una vía posterior llega al rodete glenoideo, siendo este el sostén de la estabilidad para adelante o atrás del hombro, y se lo repara con nudos que lo sujetan al hueso o anclajes óseos que anudan nuevamente el rodete.
Se descubre primero por el examen físico , el relato del paciente y luego se confirma por rayos equis o resonancia nuclear magnética y otros exámenes.
Es una lesión que no cura sola de por si y que suele perseguir al tenista que no quiere dejar de jugar y ello solo aumenta la gravedad de la lesión.
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