Alimentación para jóvenes mayores
Prof. María J. Rosselló
A CADA EDAD, SUS ALIMENTOS
Es evidente que no se come igual cuando se tienen dos años que cuando acaban de cumplirse los cuarenta. Cada etapa de la vida requiere unos nutrientes específicos que no deben faltar en la dieta correspondiente.
COMER EN LA EDAD TARDÍA
La vejez se prolonga cada vez más en los países ricos gracias a los beneficios de una sanidad muy desarrollada y de una buena alimentación.
En las recomendaciones dietéticas para las personas mayores el primer factor diferencial es su estado de salud: no son lo mismo las necesidades de una persona mayor que las de una persona mayor que además esté enferma. En este último caso debe ser el médico que sigue el curso de su dolencia quien fije las pautas.Una dieta equilibrada será aquella que trate de aportar toda la energía y nutrientes necesarios para evitar las llamadas enfermedades carenciales y que al mismo tiempo sea útil para la prevención de alguna o del mayor número posible de las patologías más corrientes. En general, y según avanza la edad, se debe ir reduciendo la ingesta calórica, de manera paulatina y moderada.
Consejos prácticos
Es recomendable evitar el sobrepeso y alimentarse de modo variado y equilibrado. Además, es preciso:
- Hacer uso de las grasas animales de una forma limitada para evitar el exceso de grasas animales saturadas: grasas ocultas de la carne, por ejemplo.
- Comer pescado azul dos veces por semana.
- Tomar pan, arroz integral y cereales para proporcionar un mínimo de fibra necesaria para evitar el estreñimiento.
- No abusar de la sal
- Comer cada día verduras y frutas para obtener vitaminas y fibra.
- Eliminar los tóxicos, el tabaco y el alcohol, excepto quizá un vaso de vino con la comida, y sobre todo no olvidar jamás el agua, indispensable para la vida.
Cumplir años no es, ni debe ser nunca, razón para privarnos de una de las mayores satisfacciones con que puede obsequiarnos la vida, especialmente en una etapa de la misma en la que, la necesidad va obligando a privarse de otras muchas. Al pasar los años las personas van disminuyendo su apetito y su ingesta nutricional se torna deficiente.
Pautas para conseguir una alimentación equilibrada
- Tome comidas pequeñas con más frecuencia. Puede incluir suplementos nutricionales.
- Tome gran cantidad de líquidos como agua y zumos
- Coma más alimentos con fibra
- Coma despacio
- La textura de los alimentos debe ser fácil de masticar y de digerir
- Aumente su consumo de hierro: pasas, ciruelas, legumbres, vegetales de hoja verde, cereales fortificados, pan integral y espárragos
- Use menos azúcar, grasa y sodio
- Aumente su consumo de calcio: leche sin grasa, quesos bajos en grasa y vegetales
- Evite consumir alcohol o consúmalo con moderación
- Trate de hacer ejercicio regularmente
Llevar una alimentación equilibrada ayuda a mantenerse saludable, evitar enfermedades infecciosas y prevenir la debilidad de los huesos. También aporta toda la energía necesaria para realizar las actividades diarias.
Las personas que llegan a una cierta edad se enfrentan a problemas físicos, psíquicos y sociales que suelen condicionar la capacidad para comer diariamente. En muchas ocasiones, estos problemas no se pueden resolver por completo, pero sí paliar permitiendo así una mejora en la calidad de vida.
La deshidratación es uno de los problemas más comunes entre los mayores. Por ello, se recomienda el consumo de 2 ó 3 litros de agua al día. La fibra es un elemento es muy importante en la dieta, y es recomendado para otras etapas de la vida sin ninguna limitación. Sin embargo, al llegar a mayor hay que ser cauto en las recomendaciones.
Es muy importante tomar la cantidad de fibra adecuada para evitar los problemas de estreñimiento, pero la cantidad aportada no debe constituir un impedimento añadido en la absorción de determinados elementos como las vitaminas y minerales.
La profesora María José Rosselló hace hincapié en la necesidad de tomar tres comidas al día como mínimo para evitar las bajadas de energía y propone siete menús que incluyen todos los nutrientes necesarios para los mayores:
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ADOLESCENCIA: CONSOLIDACIÓN DE LOS BUENOS HÁBITOS
En la adolescencia se consolidan los hábitos adquiridos durante la infancia. Y los alimentarios han de ir en cabeza. Los niños han tenido que probar todo tipo de alimentos, acordes a la madurez de su aparato digestivo, evitando en lo posible la negativa a probar nuevos nutrientes y teniendo siempre bien presente que las aversiones alimentarias se adquieren, fundamentalmente, entre los 6 y los 12 años.
Actualmente, se están imponiendo nuevas formas de alimentación, que intentan desplazar a la cocina tradicional, con guisos y pucheros de lenta condimentación. La estructura y ritualización de las comidas parece perder sus orígenes.
Para prevenir los trastornos de la alimentación que inciden especialmente en la etapa adolescente, deben elogiarse los patrones correctos de conducta alimentaria, como pueden ser la práctica estricta de las tres comidas diarias y probar todo tipo de alimentos. Así como el hambre es un instinto, innato y orgánico, el apetito es adquirido y cultural. Disfrutar de una buena mesa, comiendo lenta y reposadamente, saboreando los condimentos es un signo de cultura.
Dieta transoceánica
Desde hace unos años ha aumentado claramente el número de jóvenes que se cuestionan la bondad de la dieta mediterránea y valoran más los productos importados de Estados Unidos. El hecho es que, a partir de consideraciones diversas excluyen de su dieta alimentos de consumo habitual y al mismo tiempo incluyen otros denominados de "comida rápida". Además, los cánones de belleza actuales establecen la delgadez como máxima de hermosura, lo que provoca el dramático aumento de la anorexia. De entrada, el diagnóstico de obesidad no ha de establecerse únicamente con la báscula, dado que un peso elevado puede ser resultado de una constitución muscular y ósea importante. Ya la definición de obesidad es compleja. El concepto de peso ideal tiene su origen en tablas, basadas en datos de la población en general, lo que significa que aquellas no deben ser interpretadas de manera rígida, sino que sólo deben tomarse como guías orientativas.
Prevención y promoción de una nutrición correcta
Durante la adolescencia se establecen muchos de los hábitos que luego continuarán a lo largo de la vida y, por tanto, se trata de una edad crucial para la promoción de la correcta nutrición.
La adolescencia, como etapa de maduración de la mente y del cuerpo, requiere de una buena nutrición. Si se entiende adolescencia como sinónimo de formación, se puede decir que la "adolescencia ósea" termina a los 25 años, pues hasta esta edad el esqueleto continúa su crecimiento. Para conseguir una buena despensa de todos los nutrientes necesarios para conseguir un esqueleto bien desarrollado y una mente capaz de soportar el estrés y pasar con buena nota los exámenes.
La nutricionista María José Rosselló propone, como ejemplo de dieta equilibrada, siete menús para la adolescencia que aportan todos los nutrientes necesarios para el organismo joven:
| Desayuno 1 y 2 | Desayuno 3 y 4 | Desayuno 5, 6 y 7 |
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Cereales con leche y frutos secos |
Bocadillo de queso y zumo de frutas |
Tostadas con jamón y yogur con una pieza de fruta |
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